En la celebración, se dio gracias a Dios por la vida de tantos hombres y mujeres que han sido presentados ante el Señor, que han consagrado su vida y que se han entregado por completo a Él. Consagrados, que al igual que Jesús, la luz del mundo, son seres que iluminan las diferentes realidades de tinieblas donde ejercen su misión.
La celebración tuvo lugar ayer domingo 1 de febrero en la catedral Nuestra Señora del Rosario, en la ciudad de Barahona. Donde concelebraron el Rvdo. Padre Ángel Cuevas Rosario, párroco de la catedral, y el sacerdote jesuita Ambiorix, de la parroquia San Antonio de Padua en Tamayo. Realizando un breve compartir fraterno en el salón parroquial, luego de la celebración.
Recordar que la vida consagrada es un don especial del Espíritu Santo a la Iglesia, por el cual personas bautizadas se dedican totalmente a Dios mediante la profesión pública de los consejos evangélicos (pobreza, castidad y obediencia), viviendo en institutos o formas específicas para la alabanza de Dios y la salvación del mundo.
La cual representa un tesoro para la comunidad eclesial, enriqueciendo la comunión, la misión y la evangelización en diversas culturas y contextos históricos.
Por ello la Iglesia reconoce múltiples expresiones de la vida consagrada, adaptadas a distintos carismas y modos de vida.

