Por: Yván Ariel Gómez Rubio

𝑩𝒂𝒓𝒂𝒉𝒐𝒏𝒂.–En los últimos meses se ha evidenciado una falta de gestión municipal para la recogida de los desechos sólidos en este municipio de Barahona. Todos los sectores, con raras excepciones, han sido impactados por la creación de vertederos improvisados por parte de la ciudadanía.

La situación se agravó en el mes de diciembre, cuando la cantidad de desechos sólidos se triplicó, como se esperaba durante las festividades navideñas. El ayuntamiento no pudo enfrentar este incremento con eficiencia por causas diversas.

Los munícipes llegaron hasta el punto de hacer comparaciones con ciudades cercanas como San Juan, Azua y Baní, mostrándose impotentes por el evidente descuido de Santa Cruz de Barahona. No es para menos, ya que, a título de ejemplo, en una de las entradas de la urbanización Blanquizales se improvisó un vertedero que era utilizado por personas de otros sectores cercanos. Sin embargo, los propios moradores de Blanquizales, cuando tenían visitas de familiares y amigos, evitaban pasar por ese lugar. Ahora bien, la situación empeoró cuando surgieron otros vertederos ubicados en diferentes calles, pues ya no había opción: todo estaba hecho una epidemia.

Este problema estuvo presente en sectores como La Sánchez, donde moradores protestaron tirando la basura a las calles; Camboya, Pueblo Nuevo, el centro de la propia ciudad, la calle Uruguay, la Duarte, Palmarito, entre otros.

Todo esto trajo consigo una campaña mediática dirigida por sectores ligados al ayuntamiento, tratando de culpar a la población, al punto de utilizar palabras como sucios, indolentes, poco cívicos, malos ciudadanos, entre otras. Sin embargo, el verdadero problema radica en la falta de planificación de las autoridades municipales y, posiblemente, en un mal enfoque de los recursos del cabildo.

Barahona ha crecido mucho y ese crecimiento no está siendo tomado en cuenta para planificar. El Ayuntamiento de Barahona no se ha dado cuenta de que la producción de desechos ha desbordado su capacidad operativa. Cuando se planifica, esto se ve de lejos y se buscan soluciones.

Un error que se ha observado, y sobre el cual hemos puesto en alerta a la gente, es que el ayuntamiento tiene que contratar una compañía privada con experiencia en el tratamiento de desechos sólidos para enfrentar este problema. Frente a esto, fue publicado en un periódico de circulación nacional un proceso de licitación para contratar una empresa; sin embargo, desde mi punto de vista, la población no ha tenido más información al respecto, más allá de que pronto una compañía se hará cargo.

En estos días, algunos blogueros con privilegios de información municipal han establecido que comenzará la instalación de contenedores en puntos rojos o estratégicos para resolver el problema de la basura. Esto no es más que una mentira y un arma de doble filo para culpar a la población del problema. Lo digo por lo siguiente:

Como no hay planificación ni recursos disponibles de forma suficiente, si el ayuntamiento no acompaña la instalación de contenedores con más camiones recolectores y personal, no servirá de nada. Cada contenedor será más un lujo que otra cosa, literalmente hablando.

Para que los contenedores sean útiles, el ayuntamiento debe pasar a descargarlos un mínimo de tres veces a la semana, y para ello debe contar con más camiones y personal. Además, deben establecer horarios nocturnos para evitar entaponamientos y la creación de un problema mayor.

De igual forma, las autoridades municipales deben hacer una campaña y lograr que la gente se incorpore, en lugar de echarle la culpa a la ciudadanía por la acumulación de basura, porque nadie, absolutamente nadie, puede soportar en su casa un montón de desechos cuando los camiones no pasan a recogerlos. Es un problema incluso de salud. Cuando en un hogar los camiones duran más de una semana sin presentarse, las bacterias y los gusanos proliferan; por lo tanto, ningún padre soportará eso frente a sus hijos. Por esa razón buscan la salida más fácil: llevarla a un vertedero improvisado.

Cuando digo que es un arma de doble filo, me refiero a que, si los contenedores no resuelven el problema porque no se acompañaron de otras medidas, entonces dirán que el problema es de la gente y no del ayuntamiento.